Pastorita Huaracina
María Alvarado Trujillo

El caso de María Alvarado Trujillo (1930-2001), "Pastorita Huaracina", sirve para graficar cómo algunos artistas populares pasan a la inmortalidad, mientras otros, pese a todo esfuerzo de empresarios y disqueras, naufragan en el olvido post mortem.
La diva de las chuscadas y huaynos surgió en la escena del canto andino el 19 de diciembre de 1942 con el apelativo inicial de "Torcasita ancashina". Antes fue bailarina folclórica.
Eran los años con pocos espacios de música andina en la radio –entonces "el medio de comunicación"–; sin embargo, la artista de Malva (Áncash) se hizo de una carrera que, con el correr de los años, le permitió tener propios espacios en radio y televisión, conquistar escenarios antes exclusivos para algunos géneros, como los grandes teatros de Lima; recibir distinciones como la Orden del Sol, Embajadora Cultural y Doctora Honoris Causa del Folklore Nacional, entre otras, tanto en el Perú como en sus viajes por varios lugares del continente, Europa y Asia. (Se cuenta que se hizo amiga del gobernante de Corea del Norte, Kim Il Sung, y por ello bautizó a su segundo hijo como Kimilsun).
En algún momento de su carrera, "Pastorita" editó hasta cuatro discos mensuales para el desaparecido sello El Virrey, nos comenta su hija Luz Elena. La artista mantuvo su vigencia durante 58 años, con melodías sencillas y memorables como aquella que dice: "Ayer te vi, de nuevo quise quererte, de pocos y llego a hablarte".
Además de intérprete, Alvarado Trujillo compuso éxitos como "Río Santa", "En el cielo las estrellas", "A los filos de un cuchillo” y "Malvacina" (dedicado a su tierra). Empero, su relación con el respetable iba más allá de las canciones. Doña María alzaba la voz para hablar de un compromiso con su pueblo, postuló en 1979 para la Asamblea Constituyente. Durante la década de 1990, desde su programa en una radioemisora de AM, criticó la dictadura de Fujimori y Montesinos, y fue indesmayable en su defensa de los derechos de la mujer.
En el 2005, al cumplirse cuatro años de su desaparición física, el público abarrotó el convento de Santo Domingo (lugar que "Pastorita" escogió para su multitudinario velatorio) para escuchar una misa andina, en la que participaron artistas en los coros. Después se desplazaron hacia la alameda Chabuca Granda, donde la multitud creció mientras la constelación de cantantes y bailarines vernaculares se sucedía en el escenario interpetando el amplio repertorio de "Pastorita Huaracina", una ancashina identificada con todo ese Perú nuevo que nació con las migraciones.
La Pastorita Huaracina permanecerá siempre en el recuerdo de muchos peruanos...........